Dependiendo de la gravedad y el carácter de tu problema puedes acudir a diferentes tipos de servicios. No todo el mundo y no todos los problemas requieren el mismo trato.
Orientación: Puede que estés bloqueado con un tema o no encuentres la salida de un problema puntual, pero en general tienes los recursos necesarios para ayudar a ti mismo. Sólo necesitas un pequeño empujón o un punto de vista diferente para salir del atasco en que te encuentras. El cambio puede producirse con la ayuda de una o dos sesiones, cambio que es capaz de desencadenar un cambio más persistente y dar solución a tus problemas.
Asesoramiento: Parecido al anterior, pero más prolongado en el tiempo. Puedes acudir a este tipo de servicio periódicamente o irregularmente, cada vez que lo necesites. Tú tienes el mando en el proceso, pero a veces puedes necesitar que alguien te guie en el camino.
Terapia: Cuando el problema es más complejo o en caso de enfermedades que interfieren con la vida del afectado es necesario que sea el psicólogo que lleva las riendas del cambio. En este caso se planifica un proceso terapéutico que se lleva a cabo minuciosamente desde el principio hasta el fin. Es un proceso cerrado que se acaba con la resolución del problema o el alta del paciente.